¿Y si no tomé la decisión correcta?

Después de todo un año estudiando traducción por la universidad de córdoba, y de haber evitado visitar Granada nada más que por el coraje de no haber tenido nota para estudiar allí, me decidí a visitar la ciudad, y ya de paso a informarme sobre como les va a la gente que ha empezado a estudiar este año lo mismo que yo. Todo el mundo parece muy contento de estar estudiando en Granada, todos te sugieren que vayas allí el año siguiente, y sobre todo, siempre hay alguien que encontró la solución al problema que tuviste tú y antes que tú.

Estando de fiesta una de las noches, coincidí con un muchacho de Córdoba que estaba estudiando T&I en Granada, y que al igual que yo no tuvo nota para entrar en inglés. Yo opté por otra universidad, y el optó por otro idioma. Durante este año ni siquiera se me había planteado la opción que el tomó, pero ahora, una vez casi terminado primero, me doy cuenta de que en el fondo, en una universidad con las posibilidades de la de Granada, su opción pudo ser la mejor. Este chico me contó que a él tampoco se le habría ocurrido meterse por francés, ya que la idea de un idioma que dominamos menos que el inglés asusta bastante, pero que visitó la ciudad antes de echar la matrícula el año pasado y alguien que ya había terminado la carrera con el mismo problema se lo sugirió. En conclusión, nunca habrás pedido suficientes consejos cuando eches la matrícula, y nunca sabrás a cual debes hacer caso, pero siempre encuentras uno que puede ayudarte a solucionar el problemón.

Ya metida en supuestos, y obsesionada con que mi elección había sido un error, me presenté en la facultad a preguntar por los trámites para hacer un traslado de matrícula, y más o menos me vinieron a decir que me dejara de ilusiones, que para hacer un traslado necesitaba una excusa buenísima, o una razón de vida o muerte… naturalmente no me quisieron dar ningún ejemplo… ¡pero yo hice el intento! Al final lo único que me dijeron fue que el mejor modo de estudiar allí habiendo empezado la carrera en otra universidad era echando la preinscripción en primero y buscando convalidar todas las asignaturas posibles. ¡Otra vez primero no por favor!

Bueno, al final, dejando mis vanos intentos a un lado, y tranquilizándome ya de vuelta en Córdoba, he llegado a la conclusión de que en el fondo estoy bastante contenta con la decisión que tomé, he aprendido bastante durante este año, he podido disfrutar de un buen ambiente, y a pesar de tener alguna cosilla pendiente para septiembre, puedo decir que no me ha ido del todo mal. Puede que me siga asaltando los típicos ¿qué habría pasado si me hubiese ido a Granada? ¿me habría ido bien en francés? ¿me habría cortado las venas a estas alturas en cualquiera de las anteriores opciones? Nadie sabe la respuesta ni hasta cuando me rondarán las dudas, pero a pesar de las paranoias típicas, creo que hay que intentar aprovechar las oportunidades de la elección que se toma, y sacar el máximo partido a la carrera. Quiero seguir con lo que tengo, quiero pasarme el verano de mi vida, y por supuesto, debo solucionar mi asuntillo pendiente con la lingüística, ¡qué no me vencerá otra vez! (o eso espero)

¡Hasta después de vacaciones!

Yaiza Rojas

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