El verano, piscina, playa, mucho calor y… ¿¿chino??

Imagen del día de ayer: una compañera y amiga de clase salta y grita de alegría cuando otra compañera le pasa un CD. En cualquier otras circunstancias quizás no me habría llamado tanto la atención, pero en aquel momento estábamos a tan solo media hora de hacer el último examen del año, y no era un examen cualquiera, no, no, era el examen de Lingüística, esa asignatura que no nos va a ayudar y que, sin embargo tenemos que estudiar. Por ese motivo me intrigó tanto saber qué valioso contenido guardaría aquella redonda pieza de plástico, (¿quizás las preguntas del examen?). Para desgracia de muchos no resultó ser así, era algo que, no obstante, llamó aún más mi atención: ¡¡un curso de chino!!, ¡¡un curso autodidacta de chino!!

¡¡¡¿¿¿Cómo es posible que aún no hayas terminado el año, que estés apunto de ser una persona libre, que estés a un paso de poder montarte tu propia hoguera de San Juan (algo tardía) alimentada por apuntes de español, lingüística etc. y te preocupes de estudiar chino???!!!

Bromas aparte, en mi post anterior comentaba que por lo general, los estudiantes de traducción y los propios traductores somos personas bastante curiosillas. Esta escena, absoluta y totalmente verídica, es un ejemplo de ello, y apostaría cualquier cosa a que más de uno de los que estáis leyendo esto ahora os sentís identificados con ella.

¿Qué nos pasa cuando acabamos el curso? ¿Qué nos pasa que sentimos el impulso de cubrir esas horas de libertad que tanto nos merecemos por alguna actividad en parte didáctica y en parte lúdica? ¿Qué nos pasa que no podemos estar echados en una tumbona disfrutando de la brisa del mar sin estar escuchando un CD de chino, turco, ruso, árabe¦?

En todo esto ocupan un lugar especial los famosos cursos de verano que ofertan las Universidades para los meses estivales. Los hay sobre todo y para todos los gustos. Desde la vida cotidiana en la Andalucía medieval hasta tácticas para vender un guión con eficacia pasando por a la búsqueda del Clown: un curso intensivo de payaso*. Como os decía, los hay para todos los gustos.

Estoy segura de que todas las Universidades ofrecen este tipo de cursos, así que adelante a todos aquellos que vayáis a añorar las aulas este verano y a los que no también, pues hay cursos que realmente merecen la pena, y que, aunque no estén relacionados directamente con la traducción, abarcan otros sectores como el de los negocios o el de la informática muy importantes y necesarios para nuestro campo profesional. Sin embargo, de todos, los cursos estrella, por llamarlos de alguna manera, son, sin duda, los cursos de idiomas y los que se imparten en el extranjero aún más.

La mayoría coincidiréis conmigo en que, desde hace algunos meses, los tablones de anuncios de nuestras facultades rebosan carteles con ofertas de cursos en el extranjero, y en que muchas academias de idiomas hacen el agosto con este negocio; si bien hay que tener mucho cuidado con algunos, pues no es oro todo lo que reluce, otros son bastante buenos e interesantes.

De aquí me gustaría resaltar la ayuda para cursos y estancia en el extranjero durante los meses de verano que el Ministerio de Cultura y Ciencia otorga todos los años a miles de jóvenes estudiantes. La convocatoria de este año está cerrada y resuelta, y puede que muchos ya estéis preparando las maletas para partir, pero para los que no hayáis oído hablar de ella podéis encontrar más información aquí.

De los idiomas que se suelen elegir, aparte de los ya típicos como el inglés, el francés etc., se podría decir eso de para gustos colores y sobre todo aplicado a aquellos que somos unos enamorados de las lenguas, pues cualquier idioma es bueno, aunque si tiene algún matiz exótico o extraño mejor aún.

En definitiva, el verano se convierte en una época del año en la que los estudiantes, además de descansar y disfrutar un poco más de nosotros mismos y de todos y todo lo que nos rodea, aprovechamos o, deberíamos aprovechar, para hacer o, al menos comenzar a hacer, todo aquello que nos propusimos durante el curso pero que tuvimos que postergar debido a la casi dedicación que requiere esta nuestra carrera. Una vía con la que contamos para empezar a estudiar chino, italiano¦; para conocer las famosas ciudades de Cambridge y Oxford; para aprender a manejar ese programa que dentro de poco nos servirá etc, son los famosos cursos de verano.

Espero disfrutéis todos de vuestro verano, estéis haciendo lo que estéis haciendo, y estéis donde estéis, y a todos los que estéis estudiando aún, mucha suerte y ánimo.

¡Un saludo!

Inmaculada Prieto

* Estos cursos, elegidos como ejemplo, pertenecen a los cursos de verano de la Universidad de Córdoba que podréis encontrar aquí, además de muchos otros. Para obtener información sobre los cursos que se imparten en otras Universidades, echad un ojo a sus respectivas webs o pasaos por vuestra facultad donde seguro os informarán al respecto.

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