El traductor prepotente: ¿mito o realidad?

Hace unos años, cuando como nuestra compi Mª José estaba selectivizándome, me quedé a las puertas de entrar en Traducción e Interpretación en Málaga (por la increíble diferencia de 0,08 centésimas, para que luego os digan que las décimas no importan). Y ya que la idea de perder un año no me atraía mucho, entré en Turismo (lo que hizo que no perdiera un año de mi vida, sino cuatro en su lugar). Si para algo me sirvió ese período es para conocer la titulación y a los que estudiaban en ella. Por entonces estaba obsesionado por entrar en traducción por 2º ciclo cuando acabase turismo, y no dejaba de preguntar a todo estudiante de traducción que se cruzaba en mi camino (en realidad, los fusilaba despiadadamente a preguntas, lo que contribuía a que huyesen despavoridos de mí).

En cualquier caso, una de las cosas que aprendí de la relación con estos proyectos de traductor fue que una gran mayoría de ellos eran gilipollas rematados. En Málaga, los estudiantes de traducción tienen fama de prepotentes, y algunos de ellos se han ganado tal reputación a pulso.

Tras dejar la UMA e ingresar en la UCO (para estudiar de una vez por todas traducción), pensé que el tema de la prepotencia y la superioridad había sido una mala experiencia puntual, que debía de haber topado con la persona equivocada en el momento equivocado.

Sin duda lo estaba. Lo que había conocido hasta ese momento no podía ser llamado prepotencia comparado con los tarados prepotentes, pusilánimes y tragadores de sable que he tenido el dudoso gusto de conocer en tan sólo ocho meses en mi nueva universidad (algunos de los cuales supongo que me odiarán aun más después de leer esta amable loa que les dirijo).

¿Somos los traductores realmente prepotentes? ¿Vamos de elitistas? Una rápida encuesta a través del Messenger me confirma este hecho y me sorprende, porque a pesar del desahogo anterior, la mayoría de mis compañeros son gente normal, centrada, sin ínfulas de poder ni nada similar. Y a pesar de esto, nuestra imagen externa es bastante diferente.

Sería difícil encontrar motivos para explicar por qué la población de idiotas funcionales sea más abundante en nuestra titulación que en otras. Quizá una de ellas sea la nota de corte, aunque no creo que sea un factor definitivo. Insisto de nuevo: la mayoría de mis compañeros tiene una nota superior a 8.5, y no por ello me tratan como a un caniche irlandés por el hecho de que mi nota no iguale la suya.

Creo que el motivo de que algunos alumnos de Traducción se comporten de esta forma es la elevada competitividad que se da en nuestra carrera. Seamos realistas: a pesar de que podamos desear lo mejor al prójimo, todos buscamos ser los mejores en una carrera en la que salir del punto de partida ya supone un perfil y una preparación muy superior a la media. En un entorno así, quien por naturaleza tiende al servilismo, goza de un medio de cultivo perfecto para desarrollar habilidades tales como la doblez y la medianía, las cuales redundan, en última instancia, en nuestra pésima fama. Esto, unido a la imagen que tienen muchos alumnos sobre la carrera antes de entrar en ella (hay muchos que creen que van a terminar cuarto y entrar en la ONU) hace que el cóctel quede completo.

Si este rebaño de amables personas se limitase a ser prepotente y punto, este artículo no tendría razón de ser. Sin embargo, la realidad es que muchos de estos tipos se dedican a hacer imposible la vida de muchos de sus compañeros (y ya no hablo de una situación particular, sino en general), a través de actitudes más propias de un infante de cuatro años que de un estudiante universitario. A pesar del hecho de que debamos ser competitivos (por profesión y por propia motivación personal) la competición sana tiene unos límites de las cuales no debemos excedernos (el todo vale no vale, verbigracia), porque en el futuro, esa es la diferencia entre un verdadero profesional y un trepa mediocre.

¿Qué opináis al respecto? ¿Tenéis compañeros de este tipo? ¿Creéis que los traductores somos realmente prepotentes? Y para los que ya sois profesionales ¿Cómo se comportan vuestros compañeros de profesión?

Un saludo,

Olli

PS: Insisto en lo anterior, este artículo va dirigido a la minoría que nos hace la vida imposible, y no pretende generalizar. Como ya he dicho, la mayoría de los alumnos de T&I somos seres humanos normales🙂

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