Como ser traductor en el extranjero

Existe un dicho muy conocido en nuestra lengua que dice que la curiosidad mató al gato. Si esto fuera realmente así, pobres nosotros, los estudiantes y los traductores, pues se suele decir, tanto de los primeros como de los segundos que somos personas bastante curiosillas. Yo creo que más que curiosidad o interés, lo que nos pasa es que nos puede nuestra hambre y ansías por aprender y por ser cada vez mejores en nuestro trabajo o en nuestros estudios (aunque, en definitiva, esto también es una forma de curiosidad).

Antes de desviarme demasiado del tema de este artículo de hoy, y para así enlazar con el mismo, he de aclarar que como estudiante y como futura traductora, al igual que como cualquiera de los que estáis ahí leyendo esto ahora, a menudo rondan por mi cabeza enormes interrogantes acerca de la titulación y sobre todo de la profesión.

Al ser esta nuestra, una profesión con miras tan internacionales, me he preguntado en más de una ocasión cómo sería estudiar T&I en el extranjero. Por este motivo cada vez que he tenido la oportunidad de preguntar a un estudiante de fuera por la cuestión lo he hecho obteniendo casi siempre la misma respuesta: no existe una titulación denominada Traducción e Interpretación, como sí ocurre, por el contrario, con otras como Medicina o Ingeniería mecánica por nombrar algunas.

Bien es cierto que no he preguntado a muchos, dos alemanes y una francesa, pero quizás sus respuestas hayan sido suficientes cómo para abrir mis ojos y comprobar que de Pirineos para arriba T&I nada tiene que ver con lo que es en nuestro país.

No obstante, aunque no se puede decir que exista una titulación equivalente en la que se forme al alumnado exclusivamente para traducir o interpretar, en países como Francia, Alemania o Reino Unido se pueden cursar estudios universitarios relacionados con el aprendizaje de idiomas que, además, permiten el acceso a cursos de postgrado y masters donde sí se puede proporcionar la especialización en T&I.
Estos estudios o degrees suelen denominarse Lenguas Modernas o Modern Languages, al menos en el caso de Reino Unido del que, aunque indirecta, alguna experiencia y conocimiento tengo.

En este último caso, por ejemplo, se hallan las Escuelas de Lenguas Modernas de Oxford o Cambridge, cuyos planes de estudio contemplé maravillada hace un año cuando alguno de los chicos del instituto en el que colaboraba como auxiliar de conversación pedía información a sus profesores, al mismo tiempo que yo, desde mi sitio, los envidiaba por la oportunidad y suerte que iban a tener al poder acceder a semejantes titulaciones.

Dejando a un lado el peculiar sistema de estudio de Oxford o Cambridge, por lo general, estas titulaciones se caracterizan por estar compuestas por 4 cursos en los que el estudiante, a pesar de tener la oportunidad de escoger como mínimo 2 idiomas, se especializa en uno sobre todo (podríamos equipararlo a nuestra Lengua B) del que estudia no sólo la lengua, sino también la cultura, la historia, la geografía etc., de los países de ese habla. En este sentido se asemeja bastante a nuestras filologías. El caso es que, en muchas Universidades como la de Birmingham ofertan además al estudiante cursos o seminarios sobre asuntos muy diversos relacionados con el idioma y otras áreas como los negocios, que permiten en muchas ocasiones ayudar al alumno a comenzar a especializarse en un área determinada que luego concluirá con un estudio superior posterior.

Otra característica significativa que me gustaría destacar, sobre todo en relación con nuestra titulación, es que uno de sus años, normalmente el tercero o el cuarto, es obligatorio hacerlo en un país de la lengua estudiada, ya sea estudiando, ya sea trabajando como Auxiliar de conversación, lo cual, personalmente, me parece una decisión muy acertada que debería comenzar a prodigarse por estos lares.

La diferencia fundamental con nuestra carrera es que no proporciona un conocimiento técnico ni especializado concreto, es decir, la titulación por sí misma no prepara, por lo general, al alumnado para ser profesor o ser traductor por ejemplo, esto se consigue después con un PGCE (algo parecido a nuestro CAP) o un master en traducción e interpretación que suele haber en alguna que otra Universidad; aunque por la experiencia que tengo, la mayoría se decanta la docencia.

Para nada intento resaltar los defectos de nuestra titulación o de nuestro sistema universitario hablando de las maravillas del sistema inglés porque allí para nada es oro todo lo que reluce. Mi única intención con este artículo era mostrar como en Europa, el estudio de las lenguas en el panorama universitario poco tiene que ver con el nuestro y que para ser traductor en países como Reino Unido, uno necesita antes estudiar un degree general y después especializarse en su campo mediante un curso de postgrado o incluso, si tiene la suerte comenzando a trabajar en el campo, aunque esto último, no es muy frecuente.

Un saludo, y ¡suerte en los exámenes!
Inmaculada Prieto

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