¿De donde viene y adonde va la licenciatura de T&I? (V)

¡Hola a todos!
Un virus (informático) no me dejó escribiros el viernes… pero ya tengo el ordenador como nuevo (formateado, etc.), tras pasar el fin de semana reinstalando programas, etc. ¿Cómo era posible la vida antes de que tuviéramos ordenadores?

Hoy sigo con el tema sobre las diferentes posibilidades de evolución de los estudios de TeI. Para poder continuar, voy a hablaros del Libro Blanco del Título de Grado en Traducción e Interpretación, encargado por la ANECA (Agencia de Calidad Universitaria española) y realizado por representantes (profesores) de todas las facultades de TeI de España en 2004. Si alguien está muy interesado en consultar este informe, lo podéis encontrar aquí o aquí.

Se trata del primer estudio sistemático de la titulación y se realizó en 2004. Para mí, representa una fuente bastante interesante porque recoge los debates principales que se están tratando en la titulación (el papel de la interpretación en el currículum, la direccionalidad de la traducción – desde o hacia la lengua materna-, la importancia de la lengua B y C en el plan de estudios, etc.).
Hace un repaso de cómo están los estudios de traducción e interpretación en Europa y otros países y utilizan datos estadísticos sobre el alumnado y sobre la inserción laboral de los licenciados, etc. Tras debatir en varias sesiones plenarias en aquel año lo que cada miembro de la comisión del estudio opinaba sobre el futuro de los estudios, el informe concluye que las dos posibilidades con más crédito en aquel momento eran:

– Una opción mayoritaria de un grado (licenciatura) de 240 créditos en
ocho semestres (= o +/- a la licenciatura actual en duración y no requeriría mucha adaptación)
– Una opción menos apoyada de un grado de 180 créditos en seis semestres (esta opción parece ser la que más se repite en países de la UE, por lo que se tuvo en consideración)

Ambas opciones irían seguidas de másters oficiales de uno o dos años, que irían enfocados en dos direcciones distintas:

– Másters profesionales: dedicados a la especialización en un campo de trabajo (interpretación, localización, etc.)
– Másters de investigación: equiparables a los hasta ahora denominados Programas de Doctorado.

En la actualidad, el panorama parece estarse modelando de la siguiente manera:
En primer lugar, la estructuración y puesta en marcha de los másters va por delante de la estructuración y reforma de las titulaciones de grado. Actualmente ya existen másters oficiales, en su mayoría de investigación, como el de la UGR y hay varios másters profesionales que probablemente arrancarán a partir del curso que viene. No se pueden confundir estos másters homologados con los tradicionales másters que venían ofreciendo las universidades y otras entidades y que no tenían condición de oficiales. Ahora mismo conviven másters oficiales y no oficiales, algo a tener en cuenta por aquellos que estén en la tesitura de ampliar su formación tras la carrera. No es que uno sea peor que otro, pero es cierto que los oficiales tienen un reconocimiento administrativo superior.

Por otro lado, parece que la tendencia en cuanto al grado es a que las cosas no cambien radicalmente en los próximos años. Hay aspectos en los que sí notaremos cambios:

– La introducción del crédito europeo, si se hace efectiva, supondrá una reducción del número de horas de clase del modo en que ahora las conocemos y se traducirá en una mayor carga de trabajo tutelado por el profesor.
– Posiblemente se modernicen los sistemas de evaluación, con la progresiva introducción de sistemas de evaluación continua.
– Posiblemente la carrera tienda a no ser tan especializada y hacer mayor hincapié en la adquisición de competencias y conocimientos algo más generalistas.
– La nueva ley universitaria dará mayor libertad a los centros para que diseñen sus planes de estudios (se flexibilizarán los modelos de planes de estudios nacionales que tenemos ahora, que es por lo que todas las carreras son parecidas en todas las universidades). Esto dará lugar a que las universidades se esforzarán más en ofrecer una carrera atractiva y en perseguir la calidad (= prestigio). Se distinguirá más entre unas facultades y otras y los ránking de universidades como el que publicásteis el otro día, tendrán más importancia de la que tienen ahora. Aunque la carrera será de carácter más generalista, habrá más especialización entre los centros y posiblemente se sabrá, por ejemplo, cuáles son los mejores centros para estudiar interpretación, para estudiar localización, para estudiar traducción con ruso, etc. ya que este será el recurso que los diferentes centros utilicen para marcar su calidad (= prestigio).

Esto son algunas pinceladas de lo que parece más probable después de consultar todas las fuentes que conozco. Pero habría muchísimo más que decir sobre muchos de estos temas. Aún nos queda para unos cuántos posts.

¡Saludos!

Elisa

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