Asociacionismo en T&I

A pesar de la imagen que se da de nosotros en los mass media (jóvenes sólo preocupados por el próximo botellón/barrilada/fiesta erasmus; destructores de la propiedad pública, enemigos del descanso vecinal, crápulas egoístas que no desean ahuecar el ala del nido familiar y quejicas en general) los universitarios somos, en su mayor parte, un grupo de buenas personitas con sentimientos, buena gente en general, y con bastantes inquietudes en lo particular. Muchos estudiantes intentan desarrollar estas últimas, de forma que redunden en el bienestar unque algua imagen que smucho mcho mer en los mass mediad de estos fruiene una actitud ambivalente. de la comunidad universitaria, y de este modo surgen asociaciones, grupos, círculos y otras entidades similares que, sin duda, tiene mucho que ofrecer.

Por supuesto, la administración universitaria apoya públicamente el desarrollo de estas actividades “extraescolares”, eso sí, siempre y cuando estas no supongan merma alguna al presupuesto, y que no discrepen de la línea oficial de esta (en roman paladino: no pidáis pasta y no deis la lata”). Exceptuando organismos como Consejos de estudiantes, Representantes de alumnos en Departamentos y similares (cuya función, permitidme el escepticismo, sigo sin conocer tras cinco años enclaustrado entre muros universitarios), la universidad, en general, no se prodiga a la hora de subvencionar otro tipo de agrupaciones, más allá de aquellos con fines políticos internos o propagandísticos.

A pesar de este desolador panorama (una de tantas cosas que se espera cambien con el tan cacareado proceso de Bolonia) existen muchísimos alumnos que llevan a cabo una labor casi anónima en diferentes aspectos. Por el lado que nos ocupa, en las facultades de T&I, el asociacionismo se centra más en el aspecto profesional (asociaciones de Traductores e Interpretes ya en activo). Sin embargo, haciendo uso de nuestro amigo, el tito Google, es posible encontrar iniciativas muy interesantes, y que llevan a cabo una labor muy encomiable (y en muchos casos, no ya apoyada por la administración, sino incluso desmerecida por parte de esta).

Una de las iniciativas, a mi juicio, más interesante, es la llevada a cabo por la AELETI (Asociación de Estudiantes y Licenciados en Traducción e Interpretación), grupo de estudiantes de la Universidad de Salamanca, que puso en marcha los ENETIs (Encuentros Nacionales de Estudiantes de Traducción e Interpretación). Básicamente, la idea de estos encuentros es celebrar una reunión de estudiantes, en formato congreso, pero sin las típicas rémoras de este (como las conferencias sobre la semiótica en el s. XI). Es decir, un congreso en el que se traten temas y aspectos que realmente interesen a los estudiantes (seamos sinceros¦ la semiótica no es muy popular).

Por supuesto, las universidades se apuntan, a bombo y platillo, a la celebración de los ENETIs, pero a la hora de la verdad, quienes se tienen que dejar el espinazo en la organización y recogida de fondos son los pobres estudiantes del comité organizador de turno(pobres no de espíritu¦ sino de poderoso caballero :D).

Otra iniciativa interesante (esta vez, a título individual) es la que lleva a cabo Esperanza Castro Vergel, compañera de universidad, que ha puesto en marcha un portal, Teicor, en el que informa sobre la titulación en la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba. Uno de sus aspectos más interesantes es el foro, en el que se recoge, a mi juicio de forma bastante fiel, como es la vida traductoril en la UCO a nivel de alumnado.

Para ser sincero, conozco pocos proyectos llevados a cabo por estudiantes en activo (como ya he mencionado, la mayoría de ellos son gestionados por doctorandos o por traductores en ejercicio). Eso no quiere decir que haya más, aunque el principal punto débil en este caso, es la falta de publicidad de estos.

Para concluir, es importante remarcar que muchos de estos proyectos surgidos de la asociación entre estudiantes son, desgraciadamente, observados con recelo por la administración universitaria, cuando creo que estos deberían ser contemplados como la expresión de la actividad del alumnado, y por tanto esta debería fomentarlos y apoyarlos. En el futuro proceso de Bolonia, donde las universidades serán financiadas según sus resultados, creo que un punto a tener en cuenta debería ser la producción no académica de los alumnos a través de estas expresiones, que creo que en muchos casos, pueden ser de mayor interés que la investigación científica o la mera producción académica.

¿Qué opináis vosotros? ¿Apoya lo suficiente la universidad a los grupos y asociaciones de estudiantes? ¿Debería haber mayor implicación por parte del estudiantado? ¿Conocéis algún proyecto interesante?

Esperando vuestras respuestas, recibid un abrazo de vuestro hermano en traducciones.

Olli

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