Una cuestión de método

Los métodos empleados en la enseñanza de idiomas han sido muchos y variados a lo largo de los años. Nos encontramos, por ejemplo, con el método de gramática-traducción, muy empleado en la enseñanza y el aprendizaje de lenguas clásicas como el latín o el griego.

Otros métodos como el directo, también conocido como método natural, parten de la idea de que una lengua extranjera puede aprenderse del mismo modo que un niño aprende a hablar, es decir, sumergiendo al alumno en situaciones lingüísticas dentro de contextos reales. Algo se podría decir también del método audiolingüísitico de Skinner que se basa en la repetición de frases de utilidad inmediata que el alumno, movido por un estímulo, aprende a imitar y traducir.
Sin embargo, de todos ellos, uno de los más empleados en la actualidad es el llamado método comunicativo, aquel que sostiene que la principal finalidad del aprendizaje de una lengua, ya sea propia o extranjera, es el aumento de la competencia comunicativa. Se trata, por tanto, de un enfoque que, por encima de todo, pretende desarrollar en el alumno competencias lingüísticas orales y escritas tanto de compresión como de producción.

El empleo de un método u otro depende en gran medida del concepto que se tenga de lengua y del objetivo que se persiga con la enseñanza del idioma. En la actualidad, el hecho de que se entienda la lengua como un fenómeno social que se utiliza para la comunicación hace que sea el método comunicativo el más empleado. No obstante, esta moda de los métodos pasa relativamente pronto, si no pensad en todos aquellos profesores que alguna vez os han dado clases de idiomas y veréis como en varias ocasiones han empleado metodologías diferentes.

Personalmente, no creo que unos métodos sean mejores que otros, quizás sólo sean más acertados que otros en determinados aspectos. Una vez escuché decir a alguien, bastante ducho en esto de la didáctica de las lenguas, que el mejor método es uno ecléctico, que contenga los aspectos positivos de cada enfoque válido.

Podemos decir, por tanto, que existen aspectos que siempre tendrían que incluirse en un enfoque metodológico; y uno de los más importantes, al menos a mi juicio, es la enseñanza de las destrezas orales; las destrezas relativas a hablar y a escuchar la lengua extranjera.
Como futuros traductores e intérpretes necesitamos dominar la lengua en sus registros oral y escrito al mismo nivel.

En las aulas de T&I, las destrezas escritas, es decir, la escritura y la lectura, se practican y trabajan con mucha más frecuencia en detrimento de las destrezas orales. Esto puede deberse al excesivo número de alumnos (en ocasiones hasta 100) que dificulta notablemente la puesta en práctica de actividades de carácter oral; a las malas condiciones acústicas de las aulas; o a que quizás sea más fácil trabajar con otro tipo de actividades como las típicas de rellenar huecos, leer textos para contestar preguntas, traducir párrafos u oraciones de un idioma a otro etc.

No digo que no debieran hacerse, pues son necesarias, pero en ocasiones abarcan toda la clase sin que al alumno se le permita el ejercicio de otra destreza oral que no sea la de escuchar al profesor hablar en la lengua extranjera, lo que es de agradecer a todos aquellos que se esfuerzan en hacerlo.

Tampoco digo que los docentes no se preocupen por ayudarnos a desarrollar nuestra capacidad para hablar y escuchar el inglés, el francés, el alemán¦ sólo digo que la enseñanza que recibimos sobre éste aspecto puede ser insuficiente, bien por la escasez de tiempo, el elevado número de alumnos etc., lo cual se antepone a sus buenas intenciones.

Por esto pienso que es necesario que nosotros, los alumnos, también pongamos de nuestra parte e intentemos escuchar y hablar las lenguas que estudiamos todo lo posible.
Además de las academias, cursos de idiomas en el extranjero y las conocidas becas erasmus y de lectorados, existen múltiples cosas que podemos hacer desde casa con la ayuda de alguna tecnología que otra:
-ver las noticias y programas en canales extranjeros
-sintonizar emisoras de otros países, existen diversos programas de radio a través de Internet que nos dan acceso a casi cualquier emisora del mundo (e.g: screamer radio)
-ver películas y series en versión original, los dvds son un recurso excelente para esto último (recordad que poner los subtítulos en español no sirve de nada)
-apuntarse a programas de intercambio con estudiantes extranjeros; en la Universidad de Córdoba hay uno con alumnos norteamericanos muy interesante
-acercarse a las fiestas erasmus
-hablar con los estudiantes extranjeros que haya en clase en su idioma
-ir al cine para ver películas en versión original

Si no encontráis nada de esto, siempre os podéis acercar al casco antiguo de vuestra ciudad y buscar algún guiri despistadillo con el que entablar conversación.

Un saludo y hasta otra,

Inmaculada Prieto

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